Devastadoras fueron las consecuencias que dejó la expulsión de ceniza del volcán Curiquinga en el Cauca. El fenómeno destruyó cultivos, contaminó fuentes hídricas y paralizó la producción lechera en el municipio de Puracé, Coconuco.
El gobernador Octavio Guzmán se desplazó al territorio donde lideró un puesto de mando unificado con las comunidades y autoridades municipales.













