Por: Álvaro Jesús Urbano Rojas.
Por iniciativa del Concejo Municipal en 1930, se acordó destinar los espacios de ladera junto al Morro de Tulcán para la recreación popular, se asignaron recursos para la construcción de la piscina municipal, cuya vida expiró, suplantadas por fragmentos arquitectónicos de fachadas alusivas a los edificios y lugares del centro histórico.













